03.4. Orientación profesional en general

03. Moral profesional. 4. Orientación profesional en general.

1. INTRODUCCIÓN

  1. La mayor parte de nuestro tiempo, nuestra gran preocupación, nuestro esfuerzo diario, es nuestra profesión.
  2. En ella nos enfrentamos con las exigencias de la vida individual y familiar, con la repercusión social de nuestra actividad, con la relación de nuestro trabajo con nuestro fin trascendente.
  3. Esto da lugar a deberes profesionales que todo hombre, cualquiera que sea su trabajo, debe cumplir.

2. PROFESIÓN E INDIVIDUO

Ante nuestra profesión debemos plantearnos:

2.1. Acerca de nuestras condiciones psicológicas

  • ¿Tengo inclinación natural al ejercicio de ese oficio? Debemos dedicarnos a aquello hacia lo cual nos sentimos arrastrados por un impulso íntimo de facilitará nuestro trabajo. Sin vocación no hay trabajo alegre y fecundo.
  • ¿Tengo aptitud? Debemos esforzarnos en adquirirla mediante el estudio de la profesión y su ejercicio inteligente y constante.
  • No nos es lícito ejercer una actividad para la que no estamos preparados, en perjuicio de nuestros clientes y del bien común, ni abarcar demasiados cargos sin poderlos desempeñar bien.

2.2. Acerca de nuestras cualidades morales

  • ¿Ejerzo mi profesión con una conciencia recta? ¿O soy esclavo del interés, la ambición, etc.?
  • No es lícito considerar tan sólo el aspecto económico de nuestro trabajo. Si nuestra conciencia nos advierte algo menos recto, es menester enderezarlo al precio que sea necesario.

3. PROFESIÓN Y SOCIEDAD

Nuestra actividad profesional repercute en la sociedad, está necesariamente unida al bien común. Debemos preguntarnos si respetamos y satisfacemos los derechos de los demás en la misma forma que queremos que se respeten los nuestros, en función de:

3.1. Justicia

La injusticia es un abuso que turba la armonía del organismo social y siembra la discordia. Una sociedad injusta no puede prosperar, por lo que no debemos actuar:

  • Contra la justicia conmutativa. ¿Engañamos en nuestros contratos? ¿cumplimos nuestras obligaciones profesionales con nuestros clientes?
  • Contra la justa distribución de bienes. ¿Damos cargos a incapaces o a los que tienen mérito para ello? ¿Concedemos subvenciones o fondos públicos injustamente? Hay que pensar en el perjuicio que con ello provocamos a las personas postergadas y al bien común.
  • Contra la justicia legal. Pago de impuestos, desempeño del cargo con diligencia, intensidad y tiempo debido. No debemos ser parásito que entorpezca el progreso del organismo social.

3.2. Caridad

Las exigencias de la justicia -duras e inflexibles- han de ser suavizadas por el ejercicio constante de la caridad.

4. PROFESIÓN Y VIDA CRISTIANA

El cristianismo exige una visión y realización sobrenatural de nuestro trabajo:

4.1. En cuanto a la especie de trabajo

  • La providencia de Dios nos ha señalado una determinada profesión. Su recto desempeño equivale al cumplimiento de la voluntad de Dios sobre nosotros.
  • Lo que dignifica al trabajador no es la excelencia de su profesión, sino el amor con el que la ejerce.

4.2. En cuanto al fin del trabajo

  • Nos hace semejante a Dios. Continuamos la obra de la creación, desarrollándola, descubriendo sus leyes, mejorando las cosas, etc.
  • Puede ser sacrificio redentor. Todo trabajo exige esfuerzo y lucha contra la resistencia de las cosas exteriores y la inercia interna que tiende al reposo. Con nuestra fatiga y dolo podemos satisfacer por nuestros pecados y restablecer el orden en nuestra persona, por el dominio -adquirido en el trabajo- de la razón sobre las tendencias inferiores.
  • Es fuente de gracias sobrenaturales. Para nosotros, que nos santificamos con nuestro trabajo. Para los demás, que se enriquecen con nuestro trabajo meritorio y con el valor ejemplar de nuestra conducta.

4.3. No trabajemos como un pagano

  • Debemos referir nuestro trabajo a Dios, siendo el señor al que servimos. No pensemos sólo en agradar a nuestros jefes, superiores, público, etc. Todo eso es mezquino y perecedero.
  • Nuestra misión es glorificar a Dios. Que por nuestro trabajo todas las criaturas le alaben y le sirvan. No busquemos sólo ni principalmente el jornal, hagamos “un tesoro inagotable en los cielos” (Lc. 12, 33)
  • No nos dejemos absorber totalmente por nuestro trabajo, no somos esclavos de la materia.
  • Así, nuestro ejercicio de la profesión será: nuestra aportación personal al progreso de la humanidad y al bienestar de nuestros hermanos, y un caminar hacia Dios, con el alma cargada de méritos y el corazón rebosante de alegría por haber cumplido nuestro deber.

5. CONCLUSIÓN

a) Trabajemos por y en unión íntima con el Padre celestial
b) El Seños nos enseñará a santificar los más humildes oficios y todos los instantes de la vida.

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